Trabajo y maternidad: ¿cuáles son los desafíos y las desigualdades que existen?

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¿cuáles son los desafíos y las desigualdades que existen?

¿Cuáles son las desigualdades que existen a la hora de mapaternar? ¿Y los desafíos? ¿Existe un equilibrio en el que las tareas se repartan equitativamente? Hablamos con Victoria Viola y Maki Alvarez de Comadre, un podcast documental a favor y en contra de la maternidad en el que abordan distintos desafíos, tabúes y problemáticas que aparecen en la experiencia de la mapaternidad. 

En promedio, las mujeres dedican 6 horas por día al cuidado del hogar. El rol de la mujer estuvo desde siempre asociado al ámbito privado, al cuidado del hogar y la familia, mientras que, el del varón al espacio público. Por eso decimos que históricamente las tareas de cuidado recayeron sobre las mujeres. ¿Cuál es el carácter político de la maternidad?, esa es la pregunta que se hacen. Conversamos sobre trabajo y maternidad: ¿cómo conviven esos universos?

¿Cuáles son los desafíos de trabajar y ser madre? 

Vicky: ¡Muchos! Principalmente porque las tareas de cuidado casi siempre recaen sobre nosotras y si tenemos el privilegio de resolver eso contando con red o contratando a alguien que cuide a nuestrxs hijxs, la “carga mental” que implica maternar es como un iceberg. Eso también me ocupa tiempo y cabeza. 

Maki: Regular la energía y no ser consumida por las demandas diarias de ambas labores.

¿Cómo hacés que esos dos universos convivan?

Vicky: me apoyo muchísimo en mi marido. Tenemos una mapaternidad sumamente conversada, de a poco hemos ido construyendo un modelo de vida que se adapta a nosotrxs más que a los mandatos impuestos. Ambos trabajamos remoto así que tenemos flexibilidad. Logré un equilibrio gracias a que trabajo freelance, a la red de cuidado con la que cuento, una institución educativa re piola y un padre súper presente. ¡Todos mega privilegios!

Maki: Para que esos universos convivan hay que tener un sistema de cuidado estable, de otra manera es imposible. 

¿Cuál es la clave para generar un equilibrio? ¿Existe tal equilibrio?

Vicky: Creo que el equilibrio es posible, pero actualmente es un privilegio. La comunicación es esencial. Hablar de lo que nos pesa y concientizar sobre el carácter político de la maternidad para así buscar la salida colectiva. Es visibilizando las dificultades que vamos a poder ir lentamente sorteándolas. Se necesitan políticas públicas y privadas para que el sistema de cuidado no recaiga exclusivamente en las mujeres y esté tan precarizado.

Maki: El equilibrio se sostiene con flexibilidad laboral y red de apoyo. En mi caso, otra no hay.

¿Cómo te sentís en relación a los varones en tu entorno laboral? 

Vicky: Actualmente trabajo en una agencia digital que fundé con mi socia y donde somos todas mujeres. Pero durante el largo tiempo que trabajé en Producción Audiovisual siempre me alucinó la libertad y desparpajo con el que los varones encaraban el trabajo, la jornada extendida y los desafíos. Creo que no tener la misma carga mental que las mujeres libera mucho la mente, que haya alguien en casa ocupándose de que todo funciona les aporta una enorme ventaja competitiva. Y que socialmente sea celebrada la ambición y poder masculinos también.

Maki: Trabajo en recursos humanos así que me vinculo con muy pocos varones a nivel laboral. Somos la mayoría mujeres en la industria.

¿Cuál es la mayor desigualdad que vivís en ese entorno y en relación a los cuidados compartidos en tu casa?

Vicky: Que los varones tengan permitido desear algo por fuera de la paternidad ya les da una ventaja de arranque enorme. En casa estoy bastante contenta con cómo equilibramos las tareas. A fuerza de charla y mucha paciencia he ido visibilizando todo lo que me pesa y mi compañero responde con amor. Es un proceso y la sociedad no acompaña, por eso nos propusimos ser actores de cambios nosotrxs.
Maki: ​​No veo desigualdad porque no hay mucha diversidad de género pero sí he coordinado entrevistas con varones en puestos senior que me han pedido posponerlas para ocuparse del cuidado de sus hijes en plena pandemia. Eso quiere decir que las empresas están permitiendo darle lugar a los hombres para dedicarse a la paternidad y ellos se están animando a hacer uso de ese derecho (al menos en UK). En mi casa, por suerte, del trabajo doméstico se ocupa mi marido y el cuidado de los hijes es compartido. Yo trabajo menos horas que él pero diría que en general nos lo repartimos 50/50.