Semana de la Lactancia Materna: ¿de qué hablamos cuando decimos “amamantar”?

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¿de qué hablamos cuando decimos “amamantar”?

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra todos los años del 1 al 7 de agosto, conversamos con Paola de los Santos, puericultora, psicóloga social y co-fundadora de Yo doy la teta, referente en el tema. 

¿Por qué existe esta semana a nivel mundial?

Porque hemos llegado a un punto tal en que necesitamos de un momento específico en el año para poder difundir los beneficios de algo tan básico como lo es la alimentación de la especie a la que pertenecemos.

Así es como a partir del 1 de agosto se celebra la Semana de la Lactancia Materna. Su origen data del año 1990 (Declaración de Innocenti), cuando se unieron 120 países en favor de la madre y sus hij@s y fue proclamada oficialmente en el año 1992 por la OMS y UNICEF con el objetivo de proteger, promover y respaldar a la lactancia materna y mejorar la nutrición infantil

¿Cuáles son los beneficios de la lactancia materna?

La leche materna está especialmente diseñada para el cachorro humano, está siempre a la temperatura adecuada, posibilita el aprovechamiento de los nutrientes, protege el intestino del bebé, mejora el desarrollo de la visión, hace que su digestión sea más sencilla, colabora con la construcción de su sistema inmunitario, favorece el desarrollo de sus huesos, protege el funcionamiento de sus riñones evitando la sobrecarga, potencia el desarrollo armónico de todos sus sistemas, profundiza el contacto piel a piel facilitando el apego entre mamá y bebé, reduce el riesgo de enfermedad y, en caso de contraerla, el episodio será más leve y de corta duración, hace más sencilla la introducción de la alimentación complementaria porque su sabor va variando a lo largo del proceso, reduce el riesgo de anemia, obesidad, diabetes, apenas prolongadas y muerte súbita y, si el bebé naciera prematuro producimos una leche especial que, entre otras cosas, mejora su desarrollo cerebral.

También tiene beneficios para la mamá porque disminuye el riesgo de depresión post parto, de afecciones cardíacas, de cáncer de ovario, mama y cuello de útero, brinda protección contra la osteoporosis, favorece la retracción del útero, la absorción del calcio y el aprovechamiento de los nutrientes, entre tantos otros.

Y en relación al resto de la comunidad, protege el medio ambiente porque minimiza los desperdicios, tiene impacto positivo sobre la economía global, se encuentra disponible sin distinción de clases sociales dándole a todos los bebés la chance de empezar, al menos en lo que a alimentación se refiere, desde el mismo punto de partida, refuerza lazos afectivos, colabora en situaciones de crisis humanitarias, es gratuita y disminuye el ausentismo laboral remunerado de las mujeres madres.

¿Y sus mayores desafíos/problemas?

Uno de los mayores desafíos de la lactancia es convivir y resistir a la falta de actualización de l@s profesionales de la salud y lo complicado que les resulta acompañar procesos fisiológicos sin patologizarlos. Y otro, no menor, es lidiar con la falta de políticas adecuadas dentro del ámbito laboral que permitan compatibilizar la práctica de la lactancia con el desarrollo profesional o, con el trabajo que una mujer tiene que sostener para poder mantenerse dentro de la sociedad.

¿Por qué amamantar es un derecho? ¿Cuáles fueron sus avances en el terreno de derechos?

Amamantar es un derecho pero no una obligación y este es un punto que siempre me gusta aclarar. Las mujeres tenemos la posibilidad que nos brinda la biología de alimentar a nuestr@s hij@s a través del alimento que producen nuestras tetas y, deberíamos poder hacer uso o no de esa posibilidad, sin tener que dar ningún tipo de explicación al respecto.

Quizás podemos decir que el hecho de que en algunos lugares de trabajo fuera de casa comiencen a existir espacios específicos para que las mujeres se extraigan leche es un “avance” pero, lamentablemente en agosto del 2021, la mayoría de las mujeres, en el caso de que se les permita realizar la extracción de leche, deben hacerlo en el baño. La falta de interés de los diversos sectores de la sociedad respecto de la lactancia es aún enorme y, podemos tomar como ejemplo, lo que sucede en los Juegos Olímpicos de Tokio, en los que muchas atletas que están amamantando a sus hij@s fueron puestas en la disyuntiva de o participar de los juegos y que corra riesgo su lactancia o, quedarse en casa y perder la oportunidad (en muchos casos única) de vivenciar un hito en su carrera para el que se estuvieron preparando por años. Y, ¿esto por qué sucede? Porque sencillamente no les importa, ni lo ven como una situación a atender y, porque aún está muy arraigada la idea de que una mujer que es madre, da la teta y, encima comete el atrevimiento de querer desarrollarse profesionalmente, no puede tener todo.

¿Por qué se dice que la lactancia materna es clave para el desarrollo sostenible?

Porque se trata esencialmente de ecología, economía y equidad. Es satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. La lactancia materna es clave para el desarrollo sostenible ya que se vincula con la nutrición y la seguridad alimentaria. La lactancia materna exclusiva, continuada y de manera prolongada, proporciona nutrientes de alta calidad y una adecuada energía, previniendo el hambre. Además, proporciona toda el agua que un bebé necesita aún en verano, a diferencia de la alimentación con fórmula que requiere del agua potable. Es ecológica porque implica menos residuos a diferencia de la alimentación con fórmula. Es una fuente de nutrición sostenible no depredadora de recursos. 

¿Qué aconsejás para el puerperio?

Antes que nada le sugeriría que tome una consulta pre natal con una puericultora para poder recibir información de qué se trata el puerperio porque no se reduce a esos famosos 40 días post parto luego de los cuales l@s obstetras nos dan el alta. El puerperio se expande en diferentes etapas que incluyen movilizaciones a nivel emocional y físico de mucho impacto y que, de no conocerlas, puede desorientar tanto a las mujeres como a su entorno. Definitivamente no es una etapa ligera, pero si comprendemos el por qué de su intensidad atraversarlo se vuelve más amigable.