El promedio de vida estimado de las mujeres trans y travestis es de entre 35 y 40 años, muy por debajo de la expectativa de vida de la población general, que en la Argentina es de 77 años, según investigaciones de diversas organizaciones como ALITT y ATTTA, La Revolución de las Mariposas y otras fuentes. Esta cifra es producto de una violencia estructural que viven las personas trans, travestis y no binarias, devenida en exclusión social, política y económica. 

Además, un gran porcentaje de la población travesti trans y no binaria, entre el 70% y el 80% según datos relevados en la guía Atención de la salud integral de personas trans, travestis y no binarias del Ministerio de Salud de la Nación, no cuenta con obra social o prepaga, y se atiende mayoritariamente en hospitales o centros de salud públicos.

En el Día Mundial de la Salud, ponemos en primer plano a las personas travestis, trans y no binarias, que debido a la violencia sistemática a la que están sometidas, sufren obstáculos en el acceso al sistema de salud, un derecho fundamental para todas las personas. Hablamos con Manu Mireles, activista LGTBIQ+ y Secretaria General de la Asociación Civil Mocha Celis, acerca de la situación que viven las travestis, trans y no binarias al acercarse al sistema de salud.

¿Qué es la patologización?
La patologización significa que actualmente desde el sistema de salud se sigue reproduciendo una lógica que implica que una persona travesti o trans sufre alguna enfermedad. En muchos casos, cuando se acerca por ejemplo un varón trans, se cree que necesita un proceso de realización corporal y esto no es así para la vivencia de todas las personas. Cada persona trans tiene una vivencia distinta de su cuerpo y experimenta una necesidad diferenciada tanto con su cuerpo como con su expresión de género y su identidad.

El promedio de vida estimado de las mujeres trans y travestis es de 35-40 años, muy por debajo de la expectativa de vida de la población general, que en la Argentina es de 77 años. ¿Por qué?
En Argentina, a pesar del marco normativo que tenemos, todavía existe un gran desafío en la implementación de políticas públicas y en la garantía de los protocolos y la información que permitan que aumente la esperanza de vida de las personas travestis y trans. Existe una violencia estructural no solamente en términos de las relaciones institucionales sino también en una sociedad que sigue discriminando, estigmatizando y asesinando a personas travesti trans y no binarias. Tenemos todavía un gran desafío por delante en cuanto a la garantía de los derechos del colectivo travestis trans no binario ya que seguimos reproduciendo matrices de violencia y discriminación desde las organizaciones sociales.

¿Cuáles son las dificultades y violencias que existen para las personas travestis, trans y no binarias en el acceso a la salud?
En cuanto al acceso a la salud de las personas travestis, trans y no binarias, existen muchos desafíos. El personal de salud no tiene formación para acompañar, contener y garantizar el derecho a la salud de las personas travestis y trans y no binarias. Estamos todavía en una situación alarmante ya que no existen espacios de formación que permitan que no solo las personas que son especialistas en salud sino las personas en atención en el sistema puedan acompañar y garantizar los derechos de todas las personas travestis trans no binarias.

7 de cada 10 personas trans y no binarias en Argentina tienen miedo de realizar consultas médicas porque fueron discriminadas y experimentaron rechazo y estigma durante las consultas (Fuente: Fundación Huésped y ATTA, 2021). Esto último representa una gran dificultad en el acceso de las personas travestis trans para poder tener garantizado el derecho a la salud. 

Existen muchos factores que impiden que una persona travestis trans pueda efectivamente acercarse a un consultorio médico. No solo los hospitales públicos sino los centros de salud no manejan información suficiente para poder acompañar a una persona travesti trans. También el sistema privado y las obras sociales representan un gran desafío ya que no manejan información actualizada en relación con el marco normativo. Esto se repite no solamente en cuanto a tratamientos hormonales, operaciones de adecuación, sino también, por ejemplo, en la desactualización que existe en relación a los tratamientos de VIH. Un estudio de la Fundación Huésped indica que el 53.5% de las personas encuestadas abandonó el lugar y el 33,7% dejó de estudiar en la adolescencia, por lo que se experimenta mucha discriminación.

¿Cómo funciona el cáncer de mama en las personas travestis, trans y no binarias?
Cuando pensamos en el cáncer de mama y el colectivo travesti trans tenemos grandes desafíos porque, tanto las personas travestis y trans como no binarias, experimentamos mucha discriminación. Como dije antes, porque principalmente los centros de salud y los profesionales del sistema de salud no cuentan con la formación y la capacidad para contener los recorridos y las vivencias particulares de las personas travestis y trans.

¿Qué recomendaciones darías a lxs profesionales de la salud para atender con perspectiva de género?
Es necesario que para garantizar el derecho a la salud de las personas travestis, trans y no binarias el personal de salud cuente con la información y la formación continua y permanente. Cuando pensamos en la necesidad de que el sistema de salud sea un sistema capaz de contener y valorar la garantía del derecho a la salud de las personas travestis y trans, tenemos que entender que esto no es un punto de llegada sino es un camino que se recorre progresivamente. Es necesaria una formación constante y continúa para poder garantizar el derecho a la salud y el acceso de todas las personas travestis, trans y no binarias.


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